lunes, 4 de junio de 2012
Distracciones
domingo, 20 de mayo de 2012
Punto y seguido
domingo, 19 de febrero de 2012
Secuencia de bajas temperaturas
- ¿Te seguís sintiendo más joven de lo que creías que sentirías para estos momentos, o empezaste a sentir que tus mejores años son parte del pasado? Don’t worry. Estoy seguro que seguís rompiendo corazones con la eficiencia que solo la juventud puede aprovechar.
- ¿Seguís pensando que amar es un juego, o ahora tomás todo más en serio? Traté de preguntarte esto en algunos sueños, pero estabas ocupada fingiendo.
- ¿Seguís mirando al espejo para recordarte en ese lugar, o los besos de alguien lo taparon? Está bien, no soy honesto si simulo que fuiste una más.
- ¿Habrá un método mejor para simular que sólo fuiste una más?
domingo, 22 de enero de 2012
Domingo 5 AM
viernes, 6 de enero de 2012
Él
Él es blanco, muy blanco. Transita por la vida como si las leyes de gravedad no le fueren aplicables. Su grandeza no llega al punto de no encajar con su contexto. Quizás encierre dentro de si luchas que jamás serán ganadas. Se llevará a la tumba historias de dolor, ausencias, responsabilidades, falsas promesas y excesos. Sin embargo, su capacidad de llevar una sonrisa a cuesta es directamente proporcional a la de generarle una sensación placentera a mas de uno. Esta ambivalencia presente desde chico en su vida se refleja en su andar, sus estados de ánimo, su vestimenta. Se destacan sus llamativas vinchas, ya sean blancas, turquesas, rojas o negras. Ellas suelen decir que les quedan bien. En todo caso, a él le importa poco y nada. Tal vez porque cuando estuvo en la mala casi nadie le fue a preguntar cómo le quedaba esa situación.
lunes, 28 de noviembre de 2011
Malditas vestiduras
Buenos Aires. Últimos días de Noviembre. Temperaturas altas se adueñan de las calles. Basta con estar algunos minutos sin una eficaz defensa ante el calor (llamesé aire acondicionado, ventilador, etcétera) para que la ropa se convierta en una insoportable compañía para nuestra piel. En este contexto, decidí rever Un Perro Andaluz, de Luis Buñuel y Salvador Dalí.
La confluencia de dos sueños fue el motivo original de uno de los cortometrajes más relevantes de la historia del cine. Mientras en el subconsciente de Buñuel una nube tapa la luna al tiempo que una navaja rebana el ojo de una mujer, ocho años después Dalí deposita hormigas en la mano derecha de un ciclista reanimado de una amable mujer. Así, el surrealismo se plasma de manera categórica a través de relaciones asociativas en las que los deseos y las necesidades que salen de nuestras entrañas (significados por el sexo en este caso) se ven reprimidas por las tres grandes cargas que le impone la sociedad occidental al hombre común de la época (el film data de 1929): la iglesia, el ejército y el estado. Tras semejante declaración de principios, no resulta raro que sea la mano derecha la que Buñuel y Dalí hayan decidido habitar de molestos insectos. Malditas vestiduras.
jueves, 22 de septiembre de 2011
Parallel Universe
Domingo. Nueve de la noche. Las luces se apagan, seis tipos (de los cuáles la mayoría de la gente registra solamente a cuatro, quizás tres) se suben al escenario y, sin saludar al público, cuál monarcas, empiezan a tocar. El efecto utilizado sobre la voz del cantante en los versos del primer tema confunde a algunos desprevenidos. Mientras tanto, uno siente que lo que está experimentando con todos sus sentidos no es real, pero no piensa demasiado en ello y se deja llevar por los siguientes cien minutos. Por más que hubiese querido, no podía parar con la locura que le provocaba lo que pasaba arriba del escenario. El cantante me habla de Charlie. Minutos después me doy cuenta que estaba lejos de lo cotidiano, estaba en otro sitio. Miraba a mi alrededor, no podía encontrar a Dani, probablemente se quedó debajo del puente. Me aconsejaron que para fabricar fe me es conveniente deshacerme de mi televisión. Algo de razón tienen, me la pasaba viendo las aventuras de Maggie y Justo a tiempo. ¡Qué desperdicio! Nuestra sangre necesita azúcar, sexo y magia para poder elevarnos. No podemos vivir de los que nos quiere vender Hollywood. A propósito, los tipos llevan un tiempo dando el show de esta noche y consideran pertinente un brevísimo descanso.Luego del descanso y un pasaje percusivo, el cantante nos ordena bailar como si estuviéramos en un universo paralelo, para sacar la basura terrenal afuera. La descarga es enorme. El nivel de satisfacción, inmenso. El cantante considera que la misión está cumplida y se retira. Minutos después hace lo mismo el resto de la banda. Pasado todo, había que volver a lo terrenal. En el fondo, pienso que ellos de alguna manera me cuidan. Por eso no me dejan estar tanto tiempo en su universo. Para que después la vuelta a donde uno pertenece no sea tan dura.
domingo, 11 de septiembre de 2011
Ojos Rosas
El juego de luces también provocaba lo suyo. Mientras la mayoría de las féminas parecían tener ojos rosas, el techo del mismo parecía un enorme cielo azul, tan azul como su vestimenta. Esa noche de enero la temperatura era muy alta. La disco parecía un sauna.
Tiempo después, el sonido de flauta sampleada dejó lugar a un tecno con tracción a sangre, donde él dejo su ego en un trago de Gin & Tonic para bailar en forma desenfrenada, alocada…ustedes entenderán. Para algunos sería un goce triste, pero él disfrutaba de olvidarse por un rato de sus campos mentales, con los problemas de cada una de las estancias de responsabilidades, vacíos y anhelos.
En forma confusa, él empezó a sustituir el aroma a humo filtrado con porro típico de estos lugares por otro que en ciertas circunstancias termina siendo mucho más insano, planteo que nuestro protagonista no tenía la capacidad y el deseo de realizar en ese momento.
Este cambio en el principio-guía de su olfato probablemente haya alterado la concatenación de hechos subsiguientes que le tocó vivir. Lo único de lo que hay certezas es que después de una noche tan azul, el amaneció naranja.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Los caminos del viento
Mientras tanto, vos, tan rojo como molesto, te hacés escuchar cada vez más. No me dejás descansar, seguís tu libre albedrío, encajonando al raciocinio con el solo motivo de tu descarada rebeldía.
sábado, 3 de septiembre de 2011
La Generación Dorada
Quizás el destino quiso que estos jugadores lleguen al Olimpo dos años más tarde, precisamente en los Juegos Olímpicos celebrados en Atenas en 2004. El primer partido fue contra Serbia y Montenegro, es decir, el equipo yugoslavo que nos ganó en la final del 2002. Esa noche Argentina ganó con un doble sobre el final inolvidable de Ginóbili, que tiempo después fue utilizado en un famoso comercial. Pero luego vendrían un par de derrotas en la primera fase, y tras el dure cruce con nuestro archirrival Brasil en cuartos nos volveríamos a cruzar con Estados Unidos. Pero para ese entonces, Manu ya se había acostumbrado a pintarles la cara noche a noche en la NBA (de hecho, ya tenía el primero de los tres anillos de campeón que obtuvo con los San Antonio Spurs) y bajo su comando a Argentina no le tembló el pulso para ganarles de nuevo. La final contra Italia fue una exhibición y así, nació el mote de la Generación Dorada. En ese momento cualquier término quedaba chico. Ver a esos jugadores, con los que uno se había identificado hace rato, colgarse la medalla de oro no tenía precio. Habían hecho historia.
Lejos del conformismo, ellos fueron por más. La semifinal del mundial Japón 2006 la recuerdo como si fuera hoy. Me estaba yendo de vacaciones, por lo cuál la vi desayunando en una estación de servicio en algún pueblo del interior de la provincia (de Bs. As.). Fue un partido palo y palo contra España, y terminamos perdiendo 74-73, porque el aro, el destino o lo que sea no quiso que ese tiro de tres del Chapu Nocioni entre.
En los Juegos Olímpicos de Beijing en el 2008 también se llegó a semifinales, pero con Manu lesionado un aceitado equipo estadounidense (con figuras como Lebron James, por ejemplo) fue demasiado para nuestra selección. Sin embargo, al día siguiente la selección sacó ese juego al que ya estábamos acostumbrados y sacó de la cancha a Lituania, para traernos una nueva medalla.
Hoy, nueve años después de esa primer gran gesta, muchos de esos mismos jugadores están transpirando en Mar del Plata para llegar a los juegos de Londres del año que viene. Pero todo tiene su costo. Algunos de esos jugadores, como Fabricio Oberto y Leo Gutiérrez tienen problemas cardíacos. A mi no me sorprende, porque ellos de verdad dejaron el corazón en la cancha.
martes, 30 de agosto de 2011
Risa certera
“Hoy sonreí seis veces. Hace meses que no me pasaba. La primera fue comprensible, uno no pierde el atributo de reírse por cualquier cosa. Las demás fueron el problema. La primera fue un acto reflejo, casi impersonal; siempre me dijeron que mi risa natural parece forzada. Yo estaba en la mía (como de costumbre), me despertaron con un saludo ameno y uno devuelve algo parecido.
A las otras cinco les caben 20 mil suposiciones, si es que existen. Amnesia, vergüenza, inseguridad, vértigo, adrenalina. O podríamos sintetizar estos conceptos y más en la certeza de la finitud y en la certeza de la negación. Una vez le escuché decir a uno de los mejores guitarristas del país que la ‘N’ de ‘no’ tiene dos piernas, por lo cuál podés pasar por abajo y seguir. Lamentablemente, para el común de los mortales (un lugar común de mierda) el espacio suele ser bastante estrecho en ocasiones, en los casos que exista. Por su parte, la evasión de este tipo de cuestiones suele ser tan efectivo como poner un parche berreta en un pantalón lindo, porque el subconsciente no evade nada, y no hay manera de desactivarlo sin desactivarse por completo.”
Gustavo paró de escribir y se dirigió a la cocina. Se hizo un café con leche (que teniendo en cuenta las proporciones del caso debería ser llamado leche con café), volvió a la máquina, redució la pantalla del Word y abrió el Winamp. Buscó el archivo con Sheer Heart Attack de Queen (el disco, no el tema de News of the World), inició la reproducción. Inmediatamente brotó en él una postura del tipo sólo escucho lo que me gusta y salteó los primeros 5 temas del disco, para ir a sus dos canciones predilectas. Tras regocijarse con estos temas (al punto de volcar el café con leche o leche con café) cerró el reproductor y empezó a escribir de vuelta:
“Acabo de escuchar Sheer Heart Attack de Queen. En realidad, escuché los dos temas que me vuelven loco del disco, ‘Now I’m here’ e ‘In the lap of the gods’, que están el medio, seguidos. Es curioso, si uno junta los nombres de estos temas, la traducción podría ser algo como “ahora estoy aquí arrodillado ante los dioses”. Si sumamos al juego el título del disco, compondríamos algo como “es un ataque certero al corazón estar aquí, arrodillado ante los dioses”. En un primer momento esta última frase me causó mucha gracia, debido a mi definido ateísmo. Pero esto debe tener otro significado, porque no me cierran Freddy y compañía cayendo en los estamentos que alguien con una vida bastante más normal como yo no cae. Revisando información, verifiqué que ‘In the lap of the gods’ fue escrita por Freddy, lo cuál me ayudó a llegar una respuesta tentativa: los dioses a los que se refiere Freddy podrían ser el destino, el azar o como cada uno quiera llamarlo; hoy Freddy podría reventar estadios, como Waters y McCartney, y yo tendría que pedir un préstamo para sacar la entrada. Sin embargó, una enfermedad se lo llevó hace más de 19 años, cuando solo tenía 45. Es un ataque certero al corazón estar arrodillado ante el destino, el azar. Ahora si que cierra todo.”
Gustavo guardó el texto y cerró el Word. Se detuvo en una sonrisa fría, pero que denotaba una extraña satisfacción. Se levantó de la silla y se alejó de su computadora. Life still goes on.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Multiple Choice
jueves, 11 de agosto de 2011
Sin Disfraz
Dedicado a Gustavo Adrián Cerati
jueves, 21 de julio de 2011
Cosas
Acto seguido, tomó la autopista y salió de la ciudad. El paisaje no tardó en cambiar. Árboles, pasto, mesas de madera, rusticidad al mango; ausencia de progres, retrógrados, críticos, machistas, fascistas y demás intentos de conocedores de los pormenores de la vida: esas cosas que a veces hacen falta. Un par de horas más tarde, se detuvo en uno de esos lugares donde los viajantes paran para picar algo y descansar un rato. Un cigarrillo entró en escena. Dos minutos después, compró jugo en la estación de servicio que estaba al lado de las mesas. Regreso a una de ellas, sacó un táper con lengua a la vinagreta y un paquete de pan lactal. El elixir de las cosas simples y al mismo tiempo el elixir de escapar de la rutina: aquella que asesina a mano descubierta al placer. Ese placer impagable de pensar, hacer y/o decir lo que se le cante, sustentado en la majestuosa certeza de que no haya nadie que, al menos en ese momento, le salga con un martes 13, o lo que sea.
jueves, 30 de junio de 2011
She
Las autopsias dirán que ella se quito la vida. Pero a su vida se la habían robado hace rato. La consumación de la muerte solo borró el sufrimiento en su mirar. Habría que preguntarse si alguien pudo detectar su sufrimiento. Habría que preguntarse si alguien pudo realmente conocerla.
viernes, 22 de abril de 2011
Home sweet home
De repente, se encontró con el paisaje nocturno más hermoso que vería en su vida. Dos pequeños faroles celestes iluminaban una delicada y generosa alfombra blanca. La caminata de Gustavo por la senda fue lenta y placentera. Sus pies y su psiquis sentían no tocar el suelo.
De esta manera, llegó a la puerta de una casa negra pero con detalles de pintura que simulaban distintas formas de la naturaleza. No tardó en darse cuenta de que la casa se encontraba inhabitada y con un destornillador se dedicó a falsear la cerradura para ingresar. El procedimiento se extendió por minutos, horas, días, semanas, meses, años…
Finalmente, Gustavo logró ingresar a la casa, cuyo interior combinaba muchas partes negras y algunos detalles en color piel. La casa tenía una sola habitación, pintada en su totalidad en un delicado tono rosa. Se notaba a simple vista la resequedad en todas las paredes de la casa.
Gustavo, extenuado, pareció olvidar el hambre y la sed y se tiró a descansar en la habitación. En los días subsiguientes, se dedicó a pintar la vivienda, pero respetando los colores con los que él se encontró. Estaba claro que ya no pensaba irse de su nuevo hogar.
lunes, 18 de abril de 2011
Cadena asociativa dudosa
viernes, 8 de abril de 2011
Imperfectamente Perfecta
A las siete se encontró con un amigo en la estación. Tren y subte hasta algún estadio cerrado de la capital. Es un detalle insignificante si tocaba Calle 13 o Divididos. A Gustavo y Alejandro (el amigo de Gustavo) lo que les importaba es transpirar la remerita por dos horas y en una de esas encontrar con quién seguir la noche.
El primer objetivo es cumplido con creces. El segundo, ni por asomo.
El recital termina pasadas las doce de la noche. No hay subtes ni trenes, por lo que un viaje de dos colectivos y más de una hora los espera. Para colmo de males, la espera del primer bondi es de media hora debajo de una intensa lluvia.
Una y algo bajan del primer colectivo. Se dirigen a la parada del colectivo que los dejará en su casa, pero un conocido local de comidas rápidas en la vereda de enfrente es demasiada tentación para sus estómagos. Una vez en el local, piden hamburguesas, papas fritas y gaseosas.
Mientras comen y bañan las papas fritas con mayonesa, Gustavo y Alejandro comentan vicisitudes del recital. A todo esto, el reloj ya marcaba las dos de la mañana y a través de la pared vidriada del local Gus y Ale divisaban más de una silueta interesante. A la tentación de las siluetas se suma la poca frecuencia del transporte público en estos horarios (y los pocos deseos de ambos de dejar parte de su efectivo en la caja de una remisería).
De esta manera, la idea de ir a tomar el colectivo se torna inviable y los muchachos caminan unas pocas cuadras hacia una zona llena de bares. Se meten en uno de ellos y sin perder tiempo, piden la primera cerveza de litro. La primera cerveza fueron dos, tres, etcétera. A partir de este momento, la claridad de nuestro relato es inversamente proporcional a las cervezas que tomaron nuestros protagonistas.
En algún momento de la noche, en la misma que ocupaban Gus y Ale aparecen dos chicas. Empiezan preguntándose cosas del estilo “¿Venís seguido a este bar?”. Con el correr de los minutos y las cervezas, el asunto se pone más interesante.
Gustavo, Alejandro, Belén y Daiana (las chicas) deciden irse del bar y se van a una disco que estaba a unas pocas cuadras. Una vez dentro de la disco, se acercan a la barra y piden tragos. Las chicas se hacen un festín gastándolo a Alejandro a causa del Sex on the beach que se pide, alegando que se trata de un “trago de minas”. El episodio fue seguido de varias rondas de tequila.
El resto de la noche es muy confuso. Lo único seguro es que tanto Gustavo y Alejandro como Belén y Daiana se no volvieron juntos a sus casas.
A la mañana siguiente, Belén abre sus ojos y se da cuenta que no recuerda precisiones de la noche que acaba de vivir. “Demasiados tequilas”, murmura. Segundos más tarde, Belén expresa en tono bajo su bronca hacia si misma: “Donde carajo estoy, seguro que me doy vuelta y está el pendejo de turno. Lo voy a abrazar y decirle que la pase genial, el se la va a creer y yo me voy a aguantar para no reírme.” Una hora después, Belén emprendió el regreso a su casa.
En la tarde del sábado posterior, Belén y Daiana se juntaron a tomar mates. Lo sucedido la noche del viernes pasado era tema ineludible de charla, más teniendo en cuenta que Belén empezaba a reconstruir en su mente la secuencia de los hechos:
“Nos sentamos en una mesa, las cervezas iban y venían, y hasta donde puedo recordar la conversación, ese chico Gustavo me idiotizó. Después en el boliche pasó lo que tenía que pasar y nos fuimos a su casa, en la parte linda de Lomas. La verdad que la pasé muy bien. Había piel entre los dos…mucha piel.”
Daiana no pudo ocultar su sorpresa ante lo dicho por su amiga, preguntándole qué le pareció atractivo de Gustavo. La respuesta de Belén dejó más dudas que certezas:
“En realidad no sé bien que pasó, en qué instante lo dejé que me coma la boca. Malditos y benditos tequilas. Lo que recuerdo bien es que en un momento en la cama me dijo que le encantó que haya aparecido en su vida, a lo cuál yo le respondí que también me había gustado conocerlo y que me parecía muy lindo, aliento a tequila de por medio. Ahí nos colgamos hablando, no me acuerdo sobre qué. Tenía una mirada muy fuerte. Sus frases no eran las del pibe promedio, argumentaba todo de una forma extraña. Pero no terminó durmiendo entre mis piernas solo por eso, tenía algo más. Pero no te puedo decir que es ese ‘algo más’, porque en realidad no logró descubrir que es. Con otros pibes te puedo decir que me gustaban físicamente o por su chamuyo, pero en este caso hay otra cosa, que no puedo poner en palabras. Es como que era imperfectamente perfecto. No se.”
Por alguna razón, los ojos de Belén y Daiana se humedecieron rápidamente. Se abrazaron y quedaron en esa posición durante un par de minutos. Después, se empezaron a secar las lágrimas.
-¿No será que ese ‘algo más’ de Gustavo era su buen corazón? -preguntó Daiana.
-Puede ser -respondió tibiamente Belén-. Puede ser el corazón perfecto en el cuerpo equivocado.
-¿No pensás que el corazón perfecto en el cuerpo equivocado le puede traer soluciones a tu vida? –retrucó Daiana-.
-Eso si no lo pruebo no lo puedo saber –respondió Belén-. ¿A vos te parece que me la tendría que jugar?
-Yo no puedo responderte esa pregunta –afirmó Daiana-. Es algo que tenés que hablarlo con vos misma.
A esta altura la cabeza de Belén era una bomba de tiempo. Le resultaba muy difícil dilucidar si las sensaciones que tuvo durante y después de esa noche tenían un sostén real o eran un desvarío cimentado en alcohol. Tras un buen rato de meditación, Belén cambió de pensamiento definitivamente.
-¿Corazón perfecto? ¿Cuerpo equivocado? –dijo Belén en tono irónico-. La verdad Dai, suena muy cursi pero bastante irreal, y la verdad que prefiero la realidad, por más cruel que sea.
Dos sonrisas cómplices desviaron la charla hacia asuntos más triviales. Al fin de semana siguiente, Belén y Daiana volvieron a salir de noche. Fueron a un bar, empezaron a tomar algo, aparecieron dos chicos, empezaron con las preguntas de siempre y así siguió la noche. Al otro día, no fue necesario analizar minuciosamente que sucedió la noche anterior. Más bien, se dedicaron simplemente a reírse de detalles anecdóticos típicos de cualquier noche.
Gustavo, por su parte, se levantó muy tarde el sábado posterior a su “famosa” noche con Belén. El dolor de cabeza provocado por el tequila de la noche anterior no atentó contra la satisfacción provocada por la noche vivida. Al fin y al cabo, noche que se pierde, no se recupera.
sábado, 6 de noviembre de 2010
La parte más difícil
El final era anunciado. La relación venía boyando hace varios meses. Ella estaba cansada de su irritante parsimonia. Él ya no toleraba su histeria. Media hora después de que el mozo sirva el pedido, cuatro años de vivencias, proyectos y sueños quedaron en el billete de dos pesos que él dejó como propina."
El derrumbe de una relación en la que uno pone lo mejor de sí conlleva (en el mejor de los casos) un período de adaptación al nuevo escenario que la vida te pone enfrente, que no suele ser sencillo de abordar. Como dice un tema de Coldplay, "the hardest part was letting go, not taking part". Traducido, la parte más difícil de este proceso suele ser dejar atrás el viejo escenario, aprender a tenerlo en la mente como una parte del pasado, pero no anclarse en él y tratar de arreglarlo, operación cuya dificultad suele ser similar a la de jugar al billar con un hilo dental en lugar de un taco.
Dejamos atrás el pasado, perfecto. ¿Dónde vamos ahora? No hay donde ir. Vuelta al pasado.
No hay que asustarse, es parte del proceso. Hay un viejo refrán que dice que se ve mejor del lado de afuera hacia adentro que del lado de adentro hacia afuera.
Y llegar a ubicarse afuera implica tiempo, el que cada persona necesite para hacer su duelo y seguir adelante, con la proa en el norte y la cruz en el sur. La cruz siempre va a estar atrás nuestro, siguiéndonos. Por eso hay que ir hacia el norte, bajo toda circunstancia; nunca dejar que nos alcance, aunque sepamos que en algún momento lo va a hacer.
Quedó y quedará sin respuesta el asunto de hacia dónde ir. Será cuestión de romper el costurero, y salir a descoser.
viernes, 16 de julio de 2010
Golf
Yo no entiendo mucho de golf, pero pude apreciar que soplaba muchísimo viento y que, por lo tanto, parecía que la cancha le estaba ganando a los jugadores más que los jugadores a la cancha. Sin embargo, los tipos mantenían la cordura, la sonrisa y los buenos modales (no se si por costumbre o porque están pseudo-obligados a hacerlo), y cada tanto (o cuando hacían un buen tiro), se permitían festejar y joder un poco con el público.
En el final de la transmisión de hoy (aparentemente el torneo sigue sábado y domingo), hubo un hecho bastante emocionante: En el último hoyo (creo que se dice así), un yankee de unos 60 años llamado Tom Watson, después de pegar el primer tiro se arrimó a un puente de piedra que había en la cancha y lo besó; después, se subió al mismo, desde donde saludó al publicó (que lo ovacionó) y una banda de fotógrafos se mataban para conseguir “la foto” de este tipo. Unos minutos después, cuando terminó de jugar el hoyo, las lágrimas se apoderaron del viejo, que había quedado eliminado. Por lo que explicaron los de la transmisión, las lágrimas no fueron de tristeza por quedar eliminado, sino de emoción porque era su último torneo. Por lo que entendí, este tipo fue un jugador de la puta madre (¿el Maradona del golf?) y se estaba retirando.
Desde cierto punto de vista, vivir se parece mucho a jugar al golf, porque siempre hay momentos en que la vida te va a superar. En esos momentos, hay que poner la mejor cara, bancarsela, pensar que vendrán tiempos mejores, pero tratando de disfrutar de lo que hay en ese momento particular que estás viviendo, porque probablemente nunca lo puedas volver a repetir.